Una inquietud que a muchos lectores les está ocurriendo y que les motivó a pedirme que les dedicara esta Entrega... Lo que pasa es que el tiempo les dejó absorberse en una fatídica rutina, que sintieron que la relación estaba totalmente segura y estable y abandonaron "el riego y el abono" con comunicación, tolerancia y respeto. Que no tomaron la precaución de los "peligros y tentaciones" que existen en la calle y que hacen cada día estar más pendientes uno del otro.
Son variados los casos que solicitan mi ayuda y orientación detectando el desenlace o conflicto cuando ella o él se hicieron una expectativa de que su pareja la querían de tal forma e idealizaron con un estereotipo de persona, pensaron que sería de tal temperamento, con tales sentimientos, cariñosos, amables, colaboradores, y cuando se vieron en el espejo de la realidad, llegaron a la triste conclusión que no eran lo que ambos esperaban y por allí comienza a deshilacharse la relación. Si a eso le agregan como condimento la falta de comunicación, agresiones y descalificaciones verbales constantes, la infidelidad, los vicios, la poca tolerancia para aceptarse uno con el otro, el conflicto estará servido en "bandeja de NO precisamente de plata".
No esperen a que la relación esté totalmente fracturada para llamarme. Hay diversas técnicas para trabajar en conjunto y buscar esa armonía que tanta falta hace en muchos casos, lo importante es que exista la buena disposición de preservar la relación de pareja y el compromiso de que Dios nos puso una misión de vida, así que por algo será que debemos darle lectura a ese mensaje así como a las enseñanzas que nos arroje la experiencia de convivir juntos en el mismo Hogar.
Hasta la próxima oportunidad...
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