Cuando las cosas en Casa no andan bien...

¿Quién de ustedes ha sentido en algún momento que la casa se les viene encima, que ya no pueden más con tantas cosas por hacer y tantos problemas por resolver? A lo mejor los obstáculos no son esos leones tan feroces como los pintan en los cuentos infantiles, sino el enfoque que le das aunado a la forma de encontrar una solución, haciéndote sentir tan abrumada...

Haz un alto y reflexiona: ¿Tan graves pueden ser esas dificultades? ¿Qué tanto puedes tolerarlas? ¿Qué cederías y qué no negociarías? Todo esto dependerá de ti, de tus emociones, tu temperamento, no siempre puedes culpar al medio externo, a tu entorno familiar y amistoso sino también asumir tu cuota de responsabilidad:

  • Tu actitud es pieza estratégica: A veces los problemas son similares en muchos hogares pero la forma como reaccionas es lo que engrandece la magnitud del mismo. No te ahogues en un vaso de agua.
  • Haz correctivos bajo un esquema negociador antes de comenzar a pegar gritos y a tirar cuanto objeto se te atraviese por delante. Esas reacciones explosivas en lugar de solucionar lo que hacen es espantar a la familia, la pareja, los hijos.
  • Busca actividades que te hagan cambiar de ambiente para disminuir el nivel de tensión que pueda sobrecargarte y hacerte perder la paciencia. Siempre recomiendo distribuir el tiempo en la faena del hogar, pero dejando un espacio para ti, para tu esparcimiento, tu ocio merecido donde hagas algo que te guste.
  • Ayúdate con la fe y la fortaleza espiritual en esos momentos en que sientas que los problemas no tienen solución por el momento o que realmente son situaciones dolorosas o preocupantes: La resignación ante lo que no puedes resolver y la esperanza ante posibles cambios favorables, pues estas dos palabras tan importantes te darán ánimo para seguir adelante en la vida.

Cuando te veas enfrente de los típicos problemas cotidianos como el desorden de tus hijos, la impuntualidad de tu pareja, el factor económico, la rutina, la falta de tiempo para hacer todo lo pendiente, respira un poco y pon en una balanza de un lado lo negativo y del otro lado las mil cosas positivas que te han podido haber sucedido en la vida y que son motivo para agradecer y bendecir. A veces sentimos que el mundo se derrumba sobre nosotras, mientras hay quienes están peor y aún siguen sonriendo.

Muchos autores son de la opinión que los problemas conforman sólo un 10% de la situación y el 90% restante es la actitud que tú asumas al respecto. ¿No crees que valdría la pena detenerse en evaluar esa acertada reflexión y comenzar a hacer cambios favorables para restarle poder personal a esos problemas? La decisión está en tus manos, cada día amanece y Dios te da la oportunidad de vivir la vida siendo un mejor ser humano.

Hasta la próxima...

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