Algo que parece fácil, lo vemos como parte de una rutina, repetimos modelos y estilos de limpieza, pero probablemente no nos detenemos a evaluar con calma, cuál es el producto indicado, qué propiedades tiene y cuáles son los resultados si se aplica como debe ser, así que complaciendo a un amigo lector que desea estar claro en este arte de limpiar una casa, a continuación brindaré una orientación que espero les ayude:
Los desinfectantes color amarillento, hay algunos de olor intenso a pino, son ideales para quitar el sarro y la mugre que se acumula en los alrededores de los sanitarios, lavamanos y duchas. Elimina esos residuos molestos de sedimentos que se acumulan producto del agua continua. Su uso debe ser semanal y el muy tóxico por lo que hay que tener cuidado con los niños y la manipulación del mismo.
Los aromatizadores, podemos llamarlos así porque despiden un agradable olor a rosas, a bebé, a lavanda, floral, y puede mezclarse en una botella-rociador para aplicarlo en diversos lugares de la casa, o en el agua para coletear el piso. Su uso puede ser a diario sin ningún problema. Tienen un color atractivo a los niños así que mucha vigilancia en dónde se guardan.
Los limpia-vidrios generalmente vienen en color azul claro, con botella-rociadora y son ideales para aplicarlos y retirarlos con papel periódico o con alguna tela que no suelte pelusas para dejar impecable los cristales. Hay quienes usan el agua con vinagre y logra iguales resultados, pero es una fórmula casera, no comercial.
Los Quita-Grasa, son productos por excelencia para limpiar las cocinas que son tan susceptibles de suciedad. Debe agitarse el producto antes de usar, rociar y enérgicamente restregar la superficie para retirar la mancha o depósito de grasa. Hay que utilizarlo a 30 cm. de distancia y si llegara a salpicar algo a los ojos, hay que enjuagarse con mucho agua hasta reducir la sensación de picor.
Las pulituras, refiriéndome a las de piso, metales, plata…tienen su mismo principio en la aplicación: Con un trapo se impregna en la crema o pasta y se coloca al artículo que se desee pulir o a la superficie del piso (con una especie de haragán como el que se usa para coletear). Se espera que seque y se vea la superficie opaca, para luego proceder a retirarla, sea con una pulidora (para los casos en que se pule el piso), o con un trapo suave de algodón, hasta lograr el brillo deseado. Es preferible hacerlo con guantes desechables ya que la sensación del residuo en las manos es desagradable y las reseca.
Revisen bien los productos que compran, miren sus bondades, calidad y precio
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