Todos creemos que una relación de pareja funciona por "obra y gracia del espíritu santo", simplemente nos casamos, nos juntamos y "si no funciona, adiós y ya…" Cuando en realidad deberíamos ser conscientes desde un primer momento y pensar que un matrimonio más que una simple relación es un compromiso PARA TODA LA VIDA. Lo que Dios une no lo separa un hombre.
Veo en mi consulta con facilidad, que luego de 8-10 años de matrimonio, una pareja tiene conflictos hablando ya de un divorcio, porque el esposo siente que ella no sabe cocinar y no le atiende las comidas. O también el caso de ella, que siente que él todos los fines de semana sale con sus amigos y no quiere que ella lo acompañe.

Imágen: nuttakit / FreeDigitalPhotos.net
Parecieran incongruencias de la vida pero lamentablemente es una realidad en pleno Siglo XXI, donde no se corresponde con lo que nosotros nos planteamos como proyecto de vida en común. Y más aún cuando luego de determinados años de vida conyugal de pronto afloran unos pretextos para querer justificar que se cansó, se fastidió de la relación, no la valoró o sencillamente se asfixió por algo que se pudo haber atendido desde un principio si ambos hablaron claro antes de dar el sí.
Tirar por la borda un matrimonio sin intentar salvarlo es una comodidad bien elegida. Dejar que sea ella que arregle su problema porque él está perfecto (o viceversa) también es arrogancia, prepotencia, egoísmo y comodidad del otro. Pero cuando estuvieron enamorados en plena pasión, jamás pensaron que se jurarían un simple amor de a ratitos, y de "pedacitos", porque se encargan ustedes mismos de destruir la relación con la falta de respeto, la intolerancia, la humillación, la manipulación, la infidelidad, el alcohol, el machismo, la manipulación femenina, la absorción de ambas partes, la irresponsabilidad, el temperamento…
Hazte cargo de tu actual relación que en un momento te llevó a dar el sí. Esmérate en CONSTRUIR, EDIFICAR, y no destruir. Inténtalo aunque implique sacrificio, entrega, paciencia, disciplina, hábitos y propósitos. Pero no lo destruyas tan fácilmente por la pereza de no querer asumir y salir huyendo buscando el camino más fácil.
Con preocupación estoy viendo en mis consultas cómo los matrimonios de hoy en día por simples discusiones que pueden llegar a formar parte de una vida en comunidad donde se complementan dos seres imperfectos con limitaciones y debilidades, se están desmoronando al menor intercambio de palabras. Valora, valora, valora!!! Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde y tú aún estás a tiempo de DECIDIR CAMBIAR, mejorar tu actual situación y convertirla en un reto para crecer como pareja, para SANAR TUS HERIDAS, para perdonar por lo que te han hecho para que algún día a ti también te puedan perdonar por tus faltas. El algo básico y primordial, proponte hacerlo y verás cómo tu perspectiva ante tu matrimonio cambiará en forma favorables.
Hasta un próximo compartir.
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Jacqueline De los Ríos de Urbanc. 2001.
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